Discurso libre.

El estilo libre consiste en incorporar el diálogo a la narración eliminando los verbos dicendi y, en consecuencia, la raya de diálogo; es una variante del indirecto, con la diferencia de que la intervención de los personajes interrumpe la narración. La distinción entre el narrador y el diálogo se advierte por el contexto y por los cambios verbales. Se trata de una modalidad intermedia entre el estilo directo y el indirecto. Sirve al narrador que contempla todo para crear la sensación de que es el personaje el que lo contempla (y lo dice, también, como si lo dijera el personaje).

Ejemplo:

Es común que el estilo indirecto se vaya alternando con el indirecto libre como en el texto siguiente:

Y Monsieur Thiers, después de su primer paseo por el París de los escarmientos, había dicho así, como quien no dice nada: «Las calles están llenas de cadáveres; ese horroroso espectáculo servirá de lección». Los periódicos de la época -los de Versailks, desde luego- predicaban la santa cruzada burguesa de la matanza y el exterminio. Y recientemente... ¿qué me dice usted de las víctimas de la huelga de Fourmies? ¿Y más recientemente aún?

¿ Tuvo contemplaciones el gran Clemenceau con los huelguistas de Draveil, de Villeneuve-St. Georges?... ¿Eh?... El Académico, atacado de frente, desvió el rostro hacia el Primer Magistrado:

«Tout cela est vrai. Tristement vrai. Mais il y a une nuance, Messieurs»... Y luego, después de una pausa algo solemne y preparatoria, alzando la sonoridad de cada nombre, recordó que Francia había dado al mundo un Montaigne, un Descartes, un Luis XIV, un Moliere, un Rousseau, un Pasteur.

ALEJO CARPENTIER, El recurso del método